La magia de los tempos

Haz todo lo que esté en tu mano y luego, relájate y disfruta

Hoy es 2 de enero, el inicio de un nuevo año. Este año me propongo vivir aún más intensamente que el anterior. He aprendido que la paciencia es una de las mayores virtudes. Pero también he comprendido que la paciencia no debe ser pasiva, sino activa. Y quizás te preguntes: ¿Qué significa tener paciencia activa?

Hay una frase de mi gran musa que dice: “Haz todo lo que esté en tu mano y luego relájate y disfruta”. Estoy segura de que ya la he mencionado en algún otro artículo. Sin embargo, esta vez quiero enfatizar la maravillosa mezcla que esta frase propone, un equilibrio perfecto que, como casi todo en la vida, requiere consciencia y esfuerzo.

Por ejemplo, si hablamos de un cambio profesional, no puedes quedarte esperando a que el trabajo de tu vida llegue mientras ves Netflix. Eso no ocurre así. Necesitas involucrarte plenamente: trabajar con dedicación en tu puesto actual, construir tu marca personal para destacar, buscar activamente las oportunidades adecuadas y conectar con las personas clave. Pero, a la vez, debes entender que todo esto es parte de un proceso. Un proceso en el que será necesario practicar esa paciencia activa, permitiendo que las cosas sigan su curso tras haber hecho todo lo posible. No confundas paciencia con inacción. La paciencia activa te involucra, te da responsabilidad y, lo más importante, te aporta la tranquilidad de saber que has hecho todo lo que estaba en tu mano.

La paciencia activa y las relaciones

La paciencia activa también se aplica a nuestras emociones y relaciones. Nos permite liderar cómo queremos que sean nuestras conexiones con los demás. No puedes esperar a que un amigo te escriba sin más o que esa persona especial dé el primer paso. Eso no es paciencia, es inacción.

Sin embargo, la paciencia activa en las relaciones necesita algo más: empatía. Y aquí es donde muchas veces nos cuesta. Nos dicen: “Ponte en su lugar”, y pensamos: “Yo ya habría actuado, hablado o hecho algo”. Ese es el error.

La empatía no consiste en imaginar cómo actuarías tú en la situación del otro, sino en tratar de entender cómo la ve y la siente esa persona desde su propia perspectiva. Parece obvio, pero no lo es. Requiere esfuerzo, imaginación y humildad. Y aunque es difícil, el premio es invaluable. Cuando logras empatizar verdaderamente, aquello que parecía incomprensible se aclara.

Empatía y perspectiva

Algunas personas confunden empatía con simpatía, y temen que empatizar las lleve a verse afectadas negativamente o a perder objetividad. Pero la empatía no es peligrosa. Al contrario, es una herramienta poderosa que nos da perspectiva y capacidad de comprensión. Como decía mi musa: “El saber no ocupa lugar”. Y estarás de acuerdo conmigo en que decidir desde la sabiduría siempre es una ventaja.

Empatiza, trata de ver las cosas desde la perspectiva del otro y descubrirás algo mágico: los tempos. Cada persona tiene sus propios ritmos. Lo que para alguien es paciencia, para ti o para mí puede parecer desidia. Y lo que para otros es impaciencia, para nosotros podría interpretarse como diligencia.

La magia de los tempos

En definitiva, aplica la paciencia activa, ejercita tu empatía y abraza la magia de los tempos. Descubrirás que, al combinar estos elementos, serás capaz de construir relaciones más profundas, tomar decisiones más sabias y disfrutar del proceso mientras avanzas hacia tus objetivos.

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Alicia Sáez

Strategic leader with a talent for innovation and achieving results, I am deeply passionate about digital business, digital transformation and technology.

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